jueves, 10 de junio de 2010

PERFUME DE GOL

En el año 2005 asistí a un seminario de Management Político en Buenos Aires que prometía mucho: exponían nada menos que los estrategas de las campañas electorales del republicano ganador George Bush y el reciente perdedor demócrata John Kerry.

No obstante ello, la estrella del evento era un francés: Jacques Séguéla, por ese entonces considerado el mejor publicista político del mundo. Su fama provenía de haber liderado en dos ocasiones —en 1981 y en 1988—, las campañas presidenciales de Francois Mitterrand; la campaña (legislativa) de Lionel Jospin en 1997, la del presidente chileno Ricardo Lagos en 1999, además de otras campañas en diferentes países europeos.

Séguéla, dotado de un carisma arrasador para cautivar audiencias, tenía un secreto: no complicaba las cosas, era simple en sus definiciones. Y a la hora de analizar lo problemático de conseguir reelecciones, lo tenía clarísimo: es difícil vender esperanza, un proyecto de futuro y de cambio, cuando la gente ya te conoce. Prima facie, a los opositores les debería resultar más sencillo vender esperanza dado que no se los conoce gestionando.



Sin embargo, contaba Séguéla (el de la foto de arriba) que una vez el ex presidente francés Mitterrand le dio una definición de lo que es ser un buen candidato: "Resulta electo el hombre que le cuenta al pueblo su historia, forma parte de ella en ese preciso momento, a condición de que él sea el protagonista, el héroe creíble del cambio."

Y la opinión de Francois Mitterrand no es poca cosa; es el presidente que más tiempo permaneció en el poder en Francia: 14 años. Y sabía algo de sobra: frente al hecho de un hombre que tiene un proyecto de país, se trata del reencuentro del destino del candidato con la gente. Este fue el excelente spot publicitario creado por Séguéla con el que Mitterrand logró su reelección en 1988:




A ésta publicidad de Mitterrand, ¿no le ven una estética de esperanza en el futuro que remite a los festejos del Bicentenario argentino?


En la Argentina 2010 pasa algo extraño: es a la oposición a la que le cuesta vender futuro. Y no sólo porque NO TIENE proyecto de país, sino porque sus figuras, de una u otra forma, remiten al pasado:




Como carecen de proyecto de futuro, VENDEN UNIDAD. Y lo hacen porque así se lo reclaman de manera desesperada los columnistas dominicales de La Nación y Clarín. Lo cual no deja de ser extraño: al pueblo le importa un carajo esa "unidad”; sólo le interesa el futuro, profundizar su esperanza naciente. No quiere volver al pasado, no quiere que NADIE “les tire del mantel”. Sin embargo, la oposición no consigue vender otra cosa que eso: huelen a menemismo o a helicóptero.



Esas fotos de “unidad” sólo sirven como material porno para que se masturben el domingo los Morales Solá, Grondona, Van Der Kooy y Blanck. Estos profetas de la crispación todavía no se dieron cuenta que el pueblo se cansó de pelis porno; y quiere, en todo caso, disfrutar de una buena película erótica.

Así de simple. ¿Y saben por qué no se dan cuenta de éstas cosas? Están enfermos por partida doble: de odio y de anteojeras ideológicas, padecen de un dogmatismo neoliberal digno de mejor causa. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver.

El que empezó a verla clarito es Tinelli, que dijo hoy: "Estamos muy bien, soy una persona con mucha esperanza en la Argentina. Obvio que, como todos, somos un país con 40 millones de habitantes, con dos millones de cosas por cambiar, cosas buenas, cosas malas. Pero cuando veo al mundo como está y veo cómo estamos nosotros siento que somos un país que está andando bien. Voté a Kirchner y volvería a hacerlo".


Bancate ese defecto.


Mientras tanto, los que no quieren ver, eligen refugiarse en encuestas (cada vez más endebles) de supuesta imagen negativa "irremontable" de los Kirchner, lo que les aseguraría el triunfo en segunda vuelta a una oposición “unida”.

Contaba Séguéla que Shimon Peres le dijo una vez "Las encuestas son como los perfumes. Se pueden respirar, pero no tragárselos". Conozco a varios que se vienen tragando todo el perfume y ahora no saben que hacer con los frasquitos. Y para peor mañana empieza el mundial.

2 comentarios:

ignacio dijo...

Aldo, buenísima reflexión sobre la realidad de las candidaturas, de lo forzados que se ven (son) estos intentos del rejuntado opositor por la simple realidad de no poder disimular su lastre de pifias, fracasos, - y lo que es peor- de agachadas y servilismo hacia las corporaciones y los factores reales de poder (el establishment agro-exportador, la iglesia, los oligopolios de medios y finanzas). A contramano de estos el gobierno se ha abierto un crédito propio de independencia y decisión política. Mucha más gente lo percibe ya, los comunicadores de masas, los artistas o lideres de opinión, viven mucho más de ese pulso que los políticos rehenes del viejo sistema de alianzas económico-político que los obliga a sobreactuar en la ficción de dictaduras o apocalípticos cuadros de realidad que un ejercicio básico de memoria rechaza.

¡Que puntería además para escracharlos así con esas fotos!
Saludos

Ricardo dijo...

Llego tarde al post, pero está bárbaro.
Y coincido con ignacio: finísima puntería con las fotos.

Un abrazo.